




Traversa Caposcuro 53–54 80071 Anacapri NA Italia
La ermita de Santa Maria di Cetrella se encuentra en la isla de Capri, en las laderas del monte Solaro, cerca de Anacapri. Es uno de los lugares más evocadores y apartados de la isla: un pequeño complejo religioso inmerso en la naturaleza.
La Ermita de Santa María de Cetrella es un pequeño complejo religioso situado en la isla de Capri, en las laderas del Monte Solaro, en la zona de Anacapri. Rodeada de vegetación mediterránea, solo se puede acceder a ella a pie por senderos o desde la cima del Monte Solaro. Es uno de los lugares más aislados y tranquilos de la isla y representa un ejemplo perfecto de ermita histórica creada para la vida contemplativa y el retiro espiritual.
La ermita data del siglo XV y fue construida como lugar de oración y recogimiento para comunidades religiosas, en particular para órdenes eremíticas y franciscanas, que buscaban un santuario lejos de los centros urbanos. Con el tiempo, también se convirtió en un punto de referencia espiritual para los marineros de Capri, quienes se encomendaban a la Virgen de Cetrella antes de cruzar el Golfo de Nápoles, atribuyéndole una función protectora relacionada con el mar y la navegación.
El complejo es sencillo e íntimo, típico de la arquitectura monástica rural: incluye una pequeña iglesia con dos naves irregulares, una capilla dedicada a la Virgen de Cetrella, varias celdas antiguas de monjes, espacios comunes como la cocina y los talleres, y un pequeño patio. Todo está construido con piedra local y materiales básicos, integrándose armoniosamente en el paisaje circundante.
Su ubicación es uno de sus mayores atractivos: se encuentra a una altitud de entre 500 y 589 metros y ofrece una vista panorámica de Capri, los Faraglioni, Marina Piccola y el Golfo de Nápoles. El entorno natural está dominado por la vegetación mediterránea y un silencio casi absoluto, interrumpido solo por el viento y los sonidos de la naturaleza, creando una atmósfera de profunda soledad y contemplación.
Incluso hoy en día, la ermita se utiliza ocasionalmente para celebraciones religiosas y pequeños eventos culturales, especialmente en primavera y verano, manteniendo así una vibrante conexión con las tradiciones de la isla. Llegar hasta allí forma parte de la experiencia: partiendo de Capri o Anacapri, se asciende hacia el Monte Solaro y luego se desciende por un sendero inmerso en la naturaleza hasta el valle de Cetrella, en un viaje que combina paisaje, historia y espiritualidad.